sábado, 11 de julio de 2009

PARIS


Mañana se cumple una semana de mi mudanza a París. Ahora empezamos a asentarnos, ya estoy matriculada en la Alianza Francesa para mejorar mi oxidado francés, me han contestado a una oferta de trabajo, y hemos finiquitado (más o menos) las compras para la casa. Vivo con Gonzalo, como ya sabéis, con una chica serbia llamada Vesna y con su conejo. El piso está en pleno centro de Paris, a 15 minutos de la Sorbonna, y a 5 paradas de metro de Notre Dame. Cuando vi el piso, la zona, me enamoré de él, me da pena que tan sólo vaya a vivir aquí un par de meses. Es un sueño. Como en todos los sueños, hay obstáculos, madrastras, la cocina enana, los fuegos móviles, el conejo que se asustó y me pegó un mordisco, las tareas domésticas, los parisinos estirados y bordes. La verdad es que llegué repleta de ilusiones pero también de miedos, la convivencia con mi pareja en Limerick había sido maravillosa, ¿se repetiría?, ¿o estos 9 meses de separación nos habrían afectado?, ¿encontraría trabajo con mi francés de troglodita?... Si dijera que todos esos miedos se han evaporado, sería una vil mentirosa. Esto es uncroyable, magnífico, y cuando vivimos un sueño así quizás nos dé pánico que se acabe. Tal vez no sea malo tener miedo, porque eso implica que hay un sueño, que somos felices; tal vez se trate de tener miedo pero de disfrutar dentro de él, de tener el coraje de afrontarlo y superarlo y abrir los ojos al presente, que como bien decía mi amigo Tausiet, es lo único que tenemos. Mi presente es fascinante, soy feliz, con pequeños problemas, con miedos, pero feliz. Ayer Gonzalo libró, lo tuve todo el día para mí y el miedo se disipó, éramos felices, estábamos enamorados, fascinados el uno con el otro y con la ciudad que nos rodeaba. Y es que París es toda una sorpresa: camareros que te siguen al baño y ligan contigo mientras esperas para hacer pis, paseos en patines los viernes por la noche, lugares insospechados y tremendamente románticos. Será París, será el amor, o mi ilusión, que más da, aquí soy feliz.

3 comentarios:

doppelganger dijo...

Si mujer, claro que tienes que ser feliz; no permitas que los miedos sean un obstaculo. Los mios se parecen mucho a los tuyos pero creo que son infundados (los tuyos y los mios). Aunque estamos en sitios muy distintos, es casi casi la misma experiencia. Me alegro mucho por ti y por tu frances, que seguro que va a volver con una salud envidiable. Yo ya no me acuerdo de nada!! Saludos a Gonzalo y animos, no os dejeis afectar por los bordes parisinos. En otras ciudades, los franceses majos existen! (dicho por un frances, el padre de David).

Besos guapisima

Pin dijo...

Yo soy feliz contigo peque, En Paris, en Limerick o en Kuala Lumpur...

Gracias reina.

Vir dijo...

Gracias y mil besos a los dos